“Alegrémonos”, la Liturgia nos recuerda el Nacimiento de Jesús en Navidad, invitándonos a prepararnos a una espera vigilante.

Es un tiempo en el que nuestro corazón lleno de fe, esperanza, conversión, reflexión y alegría serena se dispone espiritualmente para acoger al Señor que con gran Amor ha venido a salvarnos, a enseñarnos el camino hacia l Padre, hacia la vida Eterna, hacia la verdadera felicidad.

Antes de recordar que es el Adviento, les invito a abrir nuestra mente y nuestro corazón para recibir al Niño Dios con la misma esperanza y ternura con que Él viene a nosotros. Que cada día sea una oportunidad para preparar nuestro interior, dejando que la luz de su amor guíe nuestros pasos.

Vivamos esta espera santa con un espíritu de compasión y misericordia:

  • Compasión, para mirar a cada persona como Dios la mira, con paciencia, respeto y bondad.
  • Misericordia, para tender la mano a quien lo necesita, perdonar con sinceridad y sembrar paz donde haya heridas.

Recordemos que el amor a Dios se refleja en el amor al prójimo y en el cuidado de nuestro entorno. Cada gesto de bondad, cada palabra que consuela, cada acción que cuida la creación, se convierte en una cuna donde Jesús puede nacer nuevamente.

Que este Adviento nos encuentre vigilantes, agradecidos y dispuestos a ser instrumentos de su amor, preparando un corazón humilde y generoso donde el Niño Dios pueda reposar y reinar.

La esencia de Adviento

Ahora recordemos lo esencial de nuestro tiempo de Adviento:

  1. Duración
    El Adviento dura cuatro semanas, inicia el domingo más cercano al 30 de noviembre y concluye el 24 de diciembre por la tarde.
  2. Sentido espiritual
    El Adviento tiene dos dimensiones:

    • Preparación para la Navidad: celebrar la primera venida de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.
    • Esperanza en la segunda venida de Cristo: reconocer que Él volverá en gloria y preparar el corazón para ese encuentro.
  3. Actitudes del Adviento
    Durante este tiempo la Iglesia invita a vivir:

    • La esperanza: confiar en la presencia y la promesa de Dios
    • La conversión: revisar la vida y caminar hacia una vida más coherente con el Evangelio.
    • La vigilancia: estar atentos a las manifestaciones del amor de Dios.
    • La alegría expectante: saberse amado y acompañado por Dios que viene.
  4. Signos y símbolos
    • Corona de Adviento: con cuatro velas que representan cada semana; al encenderlas se simboliza la luz de Cristo que se acerca. (A menudo se incluye una vela blanca que representa la Luz de Cristo, la pureza y su llegada al mundo. Se enciende en nochebuena).
    • Color litúrgico: morado: expresa preparación y conversión; el rosado en el tercer domingo simboliza el gozo por la cercanía del Señor.
    • Lecturas bíblicas: centradas en la esperanza, los profetas y la preparación del corazón.
  5. Prácticas recomendadas
    • La oración personal y familiar.
    • La caridad y gestos concretos de misericordia.
    • La reconciliación mediante el sacramento de la confesión.
    • El silencio interior para escuchar a Dios.
    • La lectura del Evangelio y la participación en la Eucaristía.

 

Vivamos el Adviento, recordemos que es un tiempo para abrir el corazón, acoger la luz de Cristo y transformar la vida, preparándose con alegría y esperanza para el nacimiento del Niño Dios.

 

 

Religiosas Franciscanas de Nuestra Señora del Refugio

Paz y Bien

Feliz Cumpleaños de Diciembre
Descanse en Paz Madre Silvia

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