Formación

Mensaje de la Hna. Superiora

A todas y cada una de nuestras hemanas de la Congregación: En este Año dedicado a la Vida Consagrada, el Santo Padre Francisco nos invita a poner atención en la formación inicial y permanente (Es necesario formar el corazón), tomando en cuenta los cuatro pilares: el aspecto espiritual, intelectual comunitario y apostólico. Los cuatro pilares deben interactuar desde el primer día del ingreso hasta el fin de nuestra vida en un proceso continuo de conversión a Dios.

En este contexto me dirijo a cada una de las hermanas y a aquellas que el Señor va llamando, que este año sea una oportunidad para acoger con alegría nuestra vida consagrada. Invertir el tiempo en la formación inicial y permanente es un capital espiritual, es un bien para todo el Cuerpo de Cristo. La Vida Consagrada es un don para la Iglesia, nace de la Iglesia, crece en la Iglesia.

Hna. María Belén García Yáñez

Introducción

De la buena formación depende, en gran parte, la vitalidad y desarrollo, tanto de cada hermana como de la Congregación.

Es muy importante impartirla con atención a la persona en toda su integridad, para que, con un desarrollo equilibrado y armónico de todas sus facultades, cada hermana pueda realizar plenamente su vocación como consagrada.

La formación que reciba la hermana, debe tender a lograr la madurez con sólido criterio, capacitándola para avanzar en el camino de la perfección; por lo tanto, ha de ser orgánica, coherente y personalizada; fundamentada en una fe sólida, según los criterios del Evangelio; con una vivencia fraterna, con sentido de comunión eclesial y social, de ecumenismo, de servicio apostólico y adaptándola constantemente a las circunstancias del tiempo y a las necesidades del hombre.

Para lograrlo nos hemos propuesto actualizar el Plan de Formación, plasmando lo correspondiente a cada etapa, basándonos en nuestras Constituciones y Estatutos Generales y hemos planeado de forma orgánica todo lo referente a la formación básica, desde el aspirantado hasta la preparación para la profesión perpetua; sin descartar, de ninguna manera, la motivación que la formadora debe dar a cada hermana para que ésta siempre se interese, procure y aproveche todos los medios para su autoformación, ya que ésta durará mientras se tenga vida.

Esperando que este instrumento sea de utilidad a cada formadora pero, principalmente a las formandas, le damos gracias a Dios por todas sus bondades e infinita misericordia y pedimos al Espíritu Santo sea su guía al llevarlo a la práctica.

 

 

Plan de Formación
*Sólo para Hermanas inscriptas 

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Etapas de formación

Las diferentes etapas de formación son las siguientes, da click en cada una para conocerlas mejor
Acompañamiento vocacional y aspirantado

Objetivo: Que la promotora vocacional conozca a través del acompañamiento vocacional, durante un año, a la aspirante en su ambiente familiar, en su madurez afectiva y psicológica; humana y cristiana; en sus cualidades y defectos, para descubrir la intención y la aptitud para asumir y cumplir las obligaciones propias del Instituto.

Duración de 1 año.

Postulantado

Se orienta a examinar las aptitudes y vocación de la aspirante y a comprobar su grado de formación cristiana y cultural, completándolas si es necesario. Es el tiempo en el cual la candidata se prepara para:

  • Abrazar nuestra forma de vida
  • Conocer el Carisma, Fin y Espíritu de las Religiosas Franciscanas de Nuestra Señora del Refugio.
  • Conocer la vida y obra de Nuestra Madre fundadora, así como a practicar la verdadera piedad y el silencio.

La edad para la admisión es de 16 años, mínimo y de 35 como máximo. (cfr. CG. 174, EG. 174.1, 174.3).

La duración es de un año, pudiéndose extender hasta dos años. (cfr. CG. 175.2, 177; EG. 177.1).

Objetivo: Conocerse a sí misma, completar la formación cristiana y conocer la vida de la congregación, para abrazar la forma de vida consagrada(CG. Art. 173).

Duración de 1-2 años.

Noviciado

Inicia la vida en el Instituto; período de intensa formación. (c. 648 § 1, 2; CG 182)

Objetivo: Que la novicia compruebe su intención e idoneidad, conforme su mente y corazón, mediante el conocimiento y experiencia de la vida y espíritu del Instituto, ejercite la vida de oración para que verifique la llamada del Señor y practique la fraternidad.

Duración de 2 años.

Juniorado Menor

Juniorado

Hecha la profesión temporal, las hermanas neo-profesas pasan a la Casa Juniorado para dar continuidad a la formación y capacitación para las diversas actividades de la Congregación, de acuerdo al Plan de Formación. Permanecerán durante dos años, bajo el cuidado de la Maestra de junioras. En este tiempo de formación han de afianzarse en el amor a su propia vocación, dominio de sí, actuar con madurez en todas las circunstancias, profundización de nuestro Carisma, consolidación y solidaridad en comunidad y en el amor al Instituto de tal forma que las hermanas se vayan integrando gradualmente en nuestros apostolados y así ir adquiriendo la coherente y armoniosa unidad entre la contemplación y acción. (cfr. CG. 200, 201; EG. 201.1, 201.2, 201.3, 201.4).

Después de dos años de profesión temporal, las hermanas junioras serán destinadas a diversas casas de la Congregación y estarán confiadas al cuidado de la Superiora Local.

La hermana solicitará anualmente a la Superiora mayor la renovación de profesión, tres meses antes de su término, hasta realizar la profesión perpetua. La Superiora local enviará informes de la hermana por escrito a la Superiora mayor. (cfr. CG. 205, 206).

El período de profesión temporal es de seis años, si por causas justas y razonables el tiempo se aplaza de uno a tres años, la renovación temporal es obligatoria, aunque sea breve el plazo que falte para la profesión perpetua. (cfr. CG. 207, 208).

Objetivo Juniorado Menor: Adquirir una coherente y armoniosa unidad entre contemplación y acción para dar una respuesta vocacional y vivir un generoso apostolado.

Duración de 2 años.

Juniorado Mayor

Perfil de quien inicia su segunda etapa de Juniorado

En lo humano: Es una persona con sentido común, tiene una relación sana con su familia, tiene conocimiento y dominio de sí, posee un adecuado manejo de sus sentimientos, tiene identidad sexual definida, recta intención e idoneidad; discreción de juicio, capaz de vivir en fraternidad, buen estado de salud física y equilibrio psicológico, conducta adecuada y capacitada para el trabajo personal y en equipo.

En el orden espiritual: Es una persona de oración y contemplación, es piadosa, mariana, eucarística, tiene sentido de comunión con la Iglesia, tiene clara la espiritualidad franciscana, vive las obras de misericordia, gusta de la confesión y de la dirección espiritual.

En el orden vocacional: Es una persona con recta intención de responder al llamado a través del discernimiento, conoce la Congregación, las Constituciones y Estatutos Generales, los Usos y Costumbres y el Patrimonio Espiritual; tiene la vivencia del Carisma en las fraternidades donde se ha encontrado.

En el orden del apostolado: Es una persona responsable, con capacitación mínima y conocimiento de los apostolados, gusto y disposición de servir; generosa, amable, creativa y con capacidad para trabajar en equipo.

En el orden de la doctrina como conocimiento intelectual: Sabe del kerygma, Sagrada Escritura, Catecismo, Liturgia, Moral y Ética cristiana, Cristología evangélica, Mariología, Eclesiología y métodos de oración; urbanidad.

Objetivo Juniorado Mayor: Adquirir una coherente y armoniosa unidad entre contemplación y acción para dar una respuesta vocacional y vivir un generoso apostolado.

Duración de 3 años.

Noviciado para Votos Perpetuos

Es un tiempo de gran trascendencia decisiva y definitiva, en el que la juniora, que se siente convencida de su vocación, hará por escrito su solicitud para la profesión perpetua con un año de anticipación. Antes de ser aceptada, la Superiora General con su Consejo estudiará los informes dados por las Formadoras y Superioras de las casas donde haya vivido la hermana durante esta etapa de su vida. (Cfr. CG. 210).

Una vez aceptada para la preparación a la profesión perpetua, pasará el último año de su profesión temporal en una casa de oración, donde dedicará su tiempo principalmente a la oración, para adquirir un trato de mayor intimidad y unión con Dios, al estudio detenido y atento sobre la Vida Consagrada y nuestro Derecho Propio. Todo esto debe suscitar un deseo más vivo de consagrar su vida para dar gloria a Dios, contribuir a la salvación del mundo y procurando la santificación de sus miembros.

Objetivo: Que la hermana intensifique su vida de oración en un ambiente de recogimiento y fraternidad, para hacer un discernimiento consciente, sobre el ser y el compromiso de los votos perpetuos que asumirá como consagrada, dando una respuesta con certeza moral a la vocación a la cual ha sido llamada.

Formación Permanente

El dinamismo esencial de toda consagrada requiere una renovación constante de fidelidad cada día más plena a Dios, a la Iglesia, al Instituto y a los compromisos apostólicos del propio carisma y deberá impulsarnos a un esfuerzo constante para que la formación sea integral; siendo conscientes de que como consagradas, nos debemos distinguir en virtudes, delicadeza, educación, ciencia y celo apostólico. Esto comporta un empeño de responsabilidad personal, de aprovechar fielmente todos los medios que la vida y el Instituto nos proporcionan para el continuo camino de conversión a Dios. (cfr. CG. 155, 159; EG. 155.1).

Las Superioras, por su parte, proporcionen diligentemente los medios de formación e información, sobre todos los documentos de la Iglesia, así como cursos y especializaciones que tienen como fin la renovación de la identidad vocacional y el servicio en las necesidades del Instituto y de la Iglesia, formación permanente, charlas o conferencias de carácter formativo y espiritual. (cfr. EG. 155.3, 156.1, 156.2).

«Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado.»

 

– San Francisco de Asís

Oración para obtener gracias del Señor mediante la intercesión de la Venerable Sierva de Dios Ma. Librada del Sagrado Corazón de Jesús, Orozco Santacruz.

Padre Celestial, que te dignaste llamar a la Vida Religiosa a la Venerable Sierva de Dios María Librada, dotándola en forma especial de la vida de Cristo tu Hijo; y le concediste la luz del Espíritu Santo para difundir el Carisma de la Compasión y Misericordia hacia todos los pobres y necesitados y le inspiraste la fundación de una Familia Religiosa en tu Iglesia; te rogamos con fe, que lleves a feliz término la causa de Beatificación y Canonización de la Venerable Sierva de Dios María Librada. 

Por intercesión de ella te pedimos…    (Se pide la gracia que se desea por intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Librada) 

Para mayor gloria tuya, alabanza de la Santísima Virgen, Nuestra Señora del Refugio y provecho de tu Iglesia. Te lo pedimos por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén. 

Padre Nuestro… Ave María y Gloria

Con Licencia Eclesiástica. Puede imprimirse aquí PDF

Cualquier favor o milagro comunicarlo de inmediato a la Hna. María Guadalupe León López, promotora General de la Causa de Beatificación, o a cualquiera de las hermanas de la Congregación.

E-mail. contacto@franciscanasdelrefugio.org | Cel. 33 16 08 36 78 | Tel. (33) 36 33 07 17

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